Incluimos en este grupo diversos concentrados obtenidos mediante complejos procesos que encarecen en gran medida su coste pero que permiten una mejora en su utilización en alimentación humana y en piensos de primeras edades. En alimentación animal son fuentes alternativas a las proteínas de origen animal siendo frecuente su inclusión en lactoremplazantes y en piensos de iniciación de lechones y terneros. Las fuentes vegetales alternativas a la proteína láctea más utilizadas proceden de la soja, guisante, patata, trigo y arroz.
Concentrados proteicos de soja
Los concentrados proteicos de la soja se dividen en dos categorías; “concentrados” con un contenido en proteína entre el 52 y el 65%, y “aislados” que contienen aproximadamente un 85-90% de proteína. En ambos casos, el proceso de fabricación persigue reducir o eliminar los factores antinutritivos presentes en la soja, en especial los oligosacáridos (rafinosa y estaquiosa) y las proteínas antigénicas. Los concentrados de soja se obtienen mediante procesos basados bien en la extracción bien en la fermentación. En el primer caso la proteína se extrae con agua y etanol, reduciéndose su contenido en oligosacáridos (rafinosa, 0,5%; estaquiosa, 0,7%) y en otros factores antinutritivos, por lo que aumenta el contenido proteico y energético y mejora la digestibilidad de la proteína en animales jóvenes. El proceso de fermentación consiste en aplicar enzimas de procedencia fúngica, bacteriana o una mezcla de las mismas a la harina de soja previamente descascarillada. Durante el proceso los factores potencialmente antinutritivos en animales jóvenes, especialmente los oligosacáridos, son transformados en parte dando lugar a componentes no perjudiciales o incluso beneficiosos, tal como ácido láctico, de interés en edades tempranas. En función del proceso utilizado, el contenido en proteína del producto final alcanza hasta un 62-65% (caso de los concentrados por extracción) o un 52-55% (caso de los concentrados por fermentación). Los aislados de proteína de soja concentrán aún más la proteína (> 90%) y se obtienen tras tratamiento alcalino y precipitación ácida de la proteína, ajustando el pH del extracto al punto isoeléctrico de las mismas. Es un proceso caro que elimina completamente los glúcidos no solubles y los antígenos.
Las principales ventajas de los concentrados de soja son su origen vegetal, amplia disponibilidad, buen perfil en aminoácidos y precio por unidad de proteína. En alimentación animal, los concentrados de soja se utilizan en piensos de iniciación (lechones, terneros) y en lactorremplazantes (fórmulas cero) de calidad media. En lactorremplazantes el nivel de inclusión viene limitado (<5-10%) por su baja solubilidad (velocidad de sedimentación alta, excepto en el caso de productos micronizados e hidrolizados) y por la presencia de partículas de fibra de tonalidades más oscuras. Los aislados de soja pueden utilizarse cuando se precise una alta solubilidad (lactorremplazantes de calidad alta), presentando además la ventaja de no contener carbohidratos. No obstante, por su alto coste son utilizados preferentemente en alimentación humana.
El contenido en factores antinutritivos es reducido pero varía ampliamente en función del tratamiento habiéndose reducido notablemente en productos que han aparecido últimamente en el mercado.Los concentrados de soja a utilizar deben tener contenidos bajos en inhibidores de la tripsina (<1-2 ppm), glicina (<50 ppm), β-conglicinina (<10 ppm), lectinas (<1 ppm) y oligosacáridos (<2%) sin merma de la disponibilidad de los aminoácidos indispensables.